Hace pocos días leí en El País un artículo muy muy interesante sobre cómo las series de televisión tenían cada vez más influencia y peso en la decisión de muchos adolescentes a la hora de elegir una carrera universitaria. Los jóvenes de mi generación teníamos una vocación profesional que dependía de unos cuantos factores: estudiar lo que hicieran tus amiguetes, seguir la tradición familiar (maestros, médicos, etc), estudiar lo que se nos diera bien (si sabias dibujar: Arquitectura – si se te daban bien los números: Ciencias – si tenias buena memoria: Derecho – si eras más de letras: Filología) o bien los indecisos y menos vocacionales solían estudiar la carrera que tuviera más salida (recuerdo que a mediados de los 90 era Informática).
Todo esto ha dado un giro de 180 grados y el papel de los jefes de estudios y los orientadores de los institutos ha sido sustituido por la televisión. Nos sentimos atraídos, no sin razón, por los personajes de la serie de ficción de moda. Es inevitable sentir fascinación por el carisma del Doctor House, la guapura de George Clooney en Urgencias, las relaciones afectivo/personales/amorosas de Anatomía de Grey o por el porte y la habilidad para resolver crímenes de Grishom en CSI. Nos imaginamos que somos los protagonistas de estos éxitos televisivos, con esas profesiones tan glamurosas y nos gusta.
Una de las disciplinas que más se ha beneficiado de esta 'nueva' tendencia son las Matemáticas. Es una carrera de gran complejidad que requiere de una gran vocación, con lo que el número de matriculados ha sido históricamente bajo. En EEUU, gracias a la serie 'Numb3ers', los alumnos interesados en esta ciencia se han multiplicado exponencialmente y, mejor aún, la serie es tan prestigiosa y cuidada que ha recibido el premio Divulgación de la Ciencia Carl Sagan.
Pero no hace falta irse tan lejos para ver esta influencia en los adolescentes. En España este fenómeno comenzó quizás con la serie 'Periodistas', con las historias y las tramas de José Coronado y Esther Arroyo en la redacción de un periódico. En esa época muchos fueron lo que estudiaron en la Faculad de Ciencias de la Información (seguro que por su culpa ahora tenemos que aguantar a María Patiño). Otro ejemplo tiene lugar en los fogones. A raíz de la presencia de grandes cocineros como Arguiñano, José Andrés o Adriá en la pequeña pantalla, el número de matriculados en academias de cocina ha aumentado, hasta el punto que España está en la élite del mundo de la cocina, con chefs jóvenes obteniendo el reconocimiento de las estrellas Michelín.
Así que haceos a la idea de que cuando vuestro hijo/a crezca, probablemente elegirá estudiar aquella carrera universitaria que esté de moda en la televisión. Si ese es el criterio, que Dios reparta suerte. Nos vemos en la fiesta o en el siguiente post … lo que pase antes. Check it out!!
4 comentarios:
Pues por el camino que vamos, ya puedo irle preparando el puticlub a mi hija...
(por cierto, me duelen los ojos por la foto esa que has puesto en la cabecera)
Sí sí, el futuro es alentador!!
En cuanto a la foto. Qué quieres que te diga, la peli de Borat me marcó.
¿Pero fuiste capaz de pagar por esa peli? ¡Por favor, dime que fuiste un pirata!
La verdad es que nunca me lo había planteado. Ahora intento hacer memoria a ver qué series había en mi adolescencia, pero ni idea.
Según tu teoría, lo normal es que el día de mañana, nos encontremos en las universidades Grado en Polvos, Grado en Venderte al mejor precio o Grado en Creador de Chismes. Creo que optaría por el FP.
Borat la vimos en casa de primo así que supongo que era bajada de Internet. La que sí fuimos al cine a ver fue 'Bruno', del mismo actor y del mismo estilo. Con decirte que estabamos 7 en el cine y 4 personas mayores se salieron indignadas casi al principio (y no es broma, esto es real).
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